jueves, 25 de febrero de 2010

El mar todavía trae cuentas de vidrio azul

Esta mañana, me he levantado y he
salido a pasear. Tan temprano que casi estaba
oscuro todavía. He ido hacia la playa y
he visto un hombre junto al mar y como
el cielo se cubría poco a poco de claridad.
Tanta belleza que, durante un instante, me he
olvidado de que ya no espero nada.
Le he saludado y he seguido mi camino
por la arena, pisando las conchas, las algas y he
encontrado una cuenta de vidrio azul. He pensado
en guardarla y dártela luego, cuando te despiertes.
Ahora he vuelto a casa. El día comienza y estoy
frente a la ventana con una taza de café. Aún
duermes. La cuenta de vidrio en la mesa, esperándote.

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